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domingo, 10 de mayo de 2009

LA CONQUISTA DE AMÉRICA II

Las Empresas de Conquista

La conquista de América no llevó a cabo con un criterio geográfico determinado. En el mayor de los casos las empresas de conquistas se orientaban hacia zonas que pudieran poseer fuentes de riqueza, principalmente oro y plata. Esta característica fue propiciada por los elementos propios de las huestes indianas. A continuación los observaremos:

En primer lugar debemos señalar que los conquistadores provenían de distintas villas, ciudades y poblados de España y llegaban al nuevo continente con la firme intención de mejorar sus condiciones económicas: buscaban ascender socialmente a través de las riquezas, fama y honor que se conseguían en las empresas conquistadoras.

En segundo lugar debemos considerar la poca disponibilidad de fondos con que los conquistadores contaban para solventar las expediciones de conquista. Los fondos de la corona eran exiguos y no permitían destinar grandes sumas a las huestes indianas, por lo que la mayor parte de las empresas de conquistas fueron de carácter privado. La corona española sólo autorizaba, por medio de sus funcionarios, el inicio de nuevas empresas bajo el compromiso de que los conquistadores sólo recibían sus gratificaciones una vez finalizada la expedición. En algunas ocasiones, en forma muy esporádica, la corona facilitaba caballos y algunas armas, pero no otorgaba fondos para financiar a las empresas.

Las empresas de conquista se organizaban en los centros urbanos ya poblados, y se iniciaban una vez que los capitanes de conquista se aseguraban la existencia de riquezas importantes que retribuyeran la inversión desplegada. El contingente que componía las huestes estaba formado por aquellos que no habían alcanzado suficiente riqueza en las primeras campañas de conquista y por los españoles recién llegados al continente. El capital necesario para financiar las empresas de conquista lo aportaban los capitanes de conquista y a veces era complementada por los esfuerzos de otros soldados.

Una vez reunido el dinero suficiente para armar una expedición, y algunas veces con anterioridad, los capitanes solicitaban las autorizaciones respectivas de las autoridades españolas y podían recibir una capitulación o una autorización. Las capitulaciones implicaban que en forma personal o por medio de representantes, los capitanes de conquistas obtenían los permisos necesarios y convenían el tipo de gratificaciones a repartir, además de cargos políticos y administrativos en los territorios a ser conquistados; todas estas especificaciones se redactaban en un contrato en los que se precisaban los sueldos, títulos, grados que se obtendrían. Las autorizaciones, por otro lado, correspondían a permisos extendidos por los capitanes en territorio americano a otros exploradores de menor rango.

Los capitanes de conquista aspiraban a ganar cargos de importancia en los aparatos administrativos de los nuevos territorios, como por ejemplo el de gobernador y otros similares. En algunas ocasiones podían obtener, como recompensa por los servicios prestados a la Corona, títulos nobiliarios.

Las encomiendas y las mercedes de tierra

Los capitanes de conquista y los soldados de las huestes indianas podían obtener, además, encomiendas de pobladores autóctonos y mercedes de tierra. Las encomiendas o repartimientos consistían en un grupo de indios que quedaban a cargo de un conquistador, al que se denominaba encomendero; los encomenderos tenían la obligación de asegurar el bienestar de los encomendados y colaborar en su evangelización. Los indios, en su condición de súbditos de la corona española, debían tributar al rey, sin embargo, uno de los privilegios obtenidos por los conquistadores en las capitulaciones implicaba la cesión de los tributos indígenas a ellos.

Las mercedes de tierra eran lo que su nombre señala: enormes secciones de tierra que se entregaban en propiedad a los conquistadores para que los indígenas encomendados las trabajaran y pudieran pagar sus impuestos. Las mercedes de tierra y las encomiendas se entregaban en forma conjunta y sus tamaños variaban de acuerdo a las características de cada territorio.

LA CONQUISTA DE AMÉRICA

La Expansión Europea

Una serie de hechos pertenecientes a la historia de las sociedades europeas, acaecidos entre fines del siglo XV y comienzos del XVI, posibilitaron que los nacientes estados europeos se lanzaran a la conquista y explotación de un continente desconocido para ellos. Estos son los siguientes:

La Formación de los Estados Modernos y el Absolutismo

Durante el siglo XV se iniciaron en Europa una serie de procesos políticos que acabaron con el antiguo orden feudal. El principal de ellos es la consolidación de la unidad territorial de los poderes que agrupaban bajo su control a una gran cantidad de población con una misma procedencia cultural. De esta forma nacen los estados modernos, que eran liderados por reyes que concentraban grandes cuotas de poder sobre el territorio y que organizaron enormes aparatos burocráticos para administrar los tributos de la población.

La Formación de los Ejércitos Nacionales

Para afianzar la autoridad real en todo el territorio nacional, los reyes debieron formar y financiar ejércitos profesionales que les permitieran ejercer un dominio efectivo sobre la población, defender el territorio de enemigos extranjeros y participar en campañas de conquista sobre otros estados.

El Desarrollo del Capitalismo y la Burguesía

Los contactos comerciales desarrollados por los distintos estados y ciudades europeas con Oriente, posibilitaron el surgimiento de un nuevo grupo social: la burguesía comercial. El auge del comercio también permitió la acumulación de grandes cantidades de capital que tuvo como efecto la dinamización de las actividades económicas. La riqueza de la burguesía fue aprovechada por los monarcas para aliarse con este nuevo actor social, y poder financiar los ejércitos reales.

Cambios Culturales

De forma contemporánea al surgimiento de los estados modernos, el Renacimiento provocó un gran cambio en las sociedades europeas, las que abandonaron la visión teocéntrica que predominaba en la Edad Media y desarrollaron una cultura basada en el humanismo e influenciada por los clásicos helenos y latinos.

La interacción de los factores descritos permitió que los europeos iniciaran un proceso de expansión geográfica, motivado en un principio por el comercio con Oriente a través del mar Mediterráneo; sin embargo, este fue interrumpido por el Imperio Otomano en el año 1453. Esta situación obligó a los europeos a buscar nuevas rutas para llegar a Oriente y poder adquirir productos muy apetecidos en Europa como las especias. La ruta más recorrida fue la de la costa atlántica del continente africano.

Portugal

Portugal fue el estado que más se destacó en la competencia por llegar a Oriente, en particular por su privilegiada ubicación geográfica en la Península Ibérica. Su mayor impulsor fue el príncipe Enrique el Navegante, quién en 1443 creo una academia naval en Sagres, en donde reunió a navegantes, matemáticos, geógrafos y astrónomos. Los portugueses armaron una serie de expediciones marítimas de las cuales las más provechosas fueron las encabezadas por Bartolomé Díaz en 1488, y que alcanzó el Cabo de Buena Esperaza; y por Vasco de Gama, en 1498, que logró llegar finalmente a la India.

España

A pesar de que en los momentos que las expediciones portuguesas bordeaban África, España se hallaba inmersa en plena Guerra de Reconquista, la que se llevaba a cabo para expulsar a los moros de territorio español. Sin embargo ese conflicto finalizó el año 1492, el mismo en que la Corona española decide apoyar el proyecto de exploración marítima presentado por el genovés Cristóbal Colón: este proponía llegar a Oriente navegando en sentido oeste-este. En abril de 1492, Colón y los Reyes Católicos firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, un acuerdo en el que estipulaban las condiciones del viaje de Colón; en ellas el navegante italiano obtuvo los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras conquistadas. El proyecto de Colón resultó exitoso y el 12 de octubre de 1492 llegó a tierra americana.

La Bula Inter Caetera y el Tratado de Tordesillas

Debido al éxito de la empresa de Colón, la corona española manifestó su intención de incorporar bajo su soberanía a los territorios recién descubiertos y solicitó al Papa Alejandro VI, quién en el año 1493 extendió la Bula Inter Caetera otorgando el continente americano a las coronas de Espala y Portugal. España recibió los territorios que se ubicaban a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Portugal recibió los territorios ubicados al oriente de esta demarcación.

Antes los reclamos de la corona portuguesa, que se sintió perjudicada, el Papa rectificó los acuerdos de la Bula Inter Caetera y dictó el Tratado de Tordesillas, el que trasladó 270 leguas al oeste la anterior demarcación.