jueves, 14 de mayo de 2009

Conociendo a la población chilena: diversidad cultural y estereotipos (1° Medio)

Si tuviéramos la posibilidad de viajar en el tiempo y conocer diversos periodos de la historia de la Humanidad, nos toparíamos con muchas de los personajes que estudiamos en nuestras clases. Imaginemos que en un viaje a la antigua Grecia nos encontramos en la calle con Sócrates, el filósofo que tiene como máxima “sólo sé que nada sé”, y como se dice que era muy buen conservador porque no sabía nada y todo lo preguntaba, al vernos con nuestras extrañas ropas de escolares, lo más probable es que nos quedásemos charlando un rato con él.

Inevitable sería que nos preguntara de dónde venimos y quiénes somos. Diríamos que venimos de Chile, un lejano país del siglo XXI, y que somos unos inquietos estudiantes de 1ro Medio. Sócrates continuaría preguntando cosas, y entre ellas aparecería la siguiente: ¿Cómo son las personas que viven en Chile?.

De seguro nos tendríamos que tomar un buen rato para responder esto, ya que si empezamos a recordar a todas las personas, mujeres y hombres, que vivimos en esta larga y angosta faja de tierra , se vendrían a nuestras mentes diversas imágenes como las de los mineros del norte, la de los campesinos de la zona central, los oficinistas de Santiago y por supuesto, la de todos los escolares uniformados caminado muy temprano por la mañana para llegar a sus colegios.

Sin embargo al buen Sócrates no le bastaría una respuesta tan pequeña como esa. Lo mejor sería ser honestos con él y pedirle que nos de el tiempo suficiente para analizar su pregunta y hacer un recorrido por las características de los habitantes del territorio que hoy ocupa el estado de Chile.

Lo primero que debemos hacer en este análisis, es reconocer las características étnicas de nuestra población. Sobre esto, se suele decir que somos una población étnicamente homogénea, puesto que aproximadamente el 80% de nosotros somos mestizos; es decir, una mezcla entre españoles y pueblos originarios de Chile, principalmente mapuches, picunches, y huilliches; siendo esta nuestra principal característica étnica. En la actualidad solamente cerca de una décima parte de la población chilena pertenece a las etnias que originalmente habitaban nuestro territorio.

Una característica secundaria de la composición étnica de la población chilena es proporcionada por la inmigración. A diferencia de otros países , por ejemplo Argentina, la cantidad de inmigrantes que históricamente han llegado a Chile es pequeña. No obstante, han llegado a formar parte de nuestra población aportando sus costumbres y tradiciones al paisaje local.

Pese a que señalamos que nuestra población se puede calificar como homogénea, también posee una enorme diversidad cultural. Esta particularidad es propiciada por lo heterogéneo de nuestro territorio y sus marcadas diferencias entre las regiones que lo componen. Esta situación se puede graficar recordando las actividades que desarrollan mujeres y hombres chilenos cotidianamente; no es lo mismo caminar todos los días cinco kilómetros atravesando ríos y valles para llegar a la escuela rural de Paiguano, que levantarse muy temprano para alcanzar a subir a los atestados carro del Metro de Santiago. Y así como estas situaciones que acabamos de comparar, existen múltiples diferencias (sociales, religiosas, económicas, etc.) en medio de nuestra población.

Esta diversidad de realidades locales se da en todos los rincones de Chile, ya que las condiciones específicas de cada lugar determinan las identidades, costumbres, tradiciones y estilos de vida de las mujeres y hombres que desarrollan su vida diaria en ellos. Esta característica de nuestra población, que se refleja en las diferencias entre las distintas comunidades de Chile, muchas veces es mal asumida y no comprendida generando estereotipos y prejuicios que recrean actitudes y acciones discriminatorias entre nosotros mismos. En ocasiones, pasamos por alto que la enorme riqueza cultural que posee nuestro país es fruto la interacción de los eclécticos elementos que le han dado forma a través de nuestra historia.

Diversidad religiosa, étnica y cultural

La población chilena es mayoritariamente católica. No obstante, el último Censo de Población indicó que los credos de tendencia evangélica han crecido sustancialmente. Además, en nuestro país hay manifestaciones de múltiples religiones presentes en el resto del mundo como el judaísmo, el islamismo, o el budismo. Y dentro de nosotros también hay personas que declaran no formar parte de ninguna religión o credo, las que se denominan agnósticas o ateas. La convivencia entre las distintas religiones esta resguardada en la Constitución de Chile, que decreta la libertad de culto.


Como ya dijimos, la población chilena es fundamentalmente mestiza. Sólo el 10 por ciento de nuestra población está compuesta por habitantes originarios. Esta parte de la población da vida a las tradiciones de sus ancestros, en medio de la vorágine modernizadora que vivimos día a día. El grupo originario principal es el mapuche, seguido desde muy atrás por el resto de las etnias autóctonas.

La unidad fundamental de la población chilena, históricamente, ha sido la familia. Esta situación no ha variado; sin embargo, ha adquirido nuevas formas de composición. Al aumento de la cantidad de hogares que registra el último Censo, se ha sumado la disminución de los componente de estos. También es importante destacar que el descenso de los matrimonios, ha sido contrarrestado por nuevas formas de construcción de parejas que ha adoptado paulatinamente nuestra población. Por otro lado, la maternidad y paternidad han sido postergadas por las obligaciones de la vida moderna, disminuyendo la cantidad de nacimientos en el país.

Estereotipos y prejuicios

En ocasiones, cuando no asumimos que nuestra homogénea población posee una gran diversidad, caemos en acciones y actitudes que discriminan a los demás miembros de nuestra comunidad. Cuando no reconocemos que nuestras tradiciones y costumbres son fruto de la interacción sostenida de la herencia mestiza que nos caracteriza, estamos en peligro de producir y sostener prejuicios y estereotipos con las personas que se ven, piensan o actúan diferente a lo que nuestra cultura de la homogeneidad indica.

A menudo, muchas veces inconscientemente, marginamos a las personas que tienen características distintas a las nuestras. Pueden ser de carácter físico, de género, de término intelectual, de nacionalidad o de procedencia étnica. Las hacemos a un lado porque hablan, piensan, actúan o se ven diferentes a nosotros. Y por lo general, acompañamos estas actitudes discriminatorias, con la invención de prejuicios respecto de los que nos parecen extraños o desconocidos.

La historia de Chile cuenta que nos caracterizamos por discriminar y prejuiciar a lo que no parece diferente. Sólo basta decir que todavía en nuestro país las mujeres deben luchar diariamente contra la discriminación de género; sueldos más bajos que sus colegas hombres, condenadas a realizar las labores del hogar y a la maternidad, y relegadas en las esferas de poder.

Los grupos étnicos también deben hacer frente a la discriminación cotidiana. Problemas para conseguir buenos puestos de trabajo, limitado acceso a la educación y obstáculos al libre desenvolvimiento de sus tradiciones, son sólo algunas de las trabas que día día deben sortear.

Los grupos de minorías sexuales también son foco frecuente de actitudes discriminatorias, debido a la intolerancia que practicamos hacia lo que nuestra tradición considera anormal. En otras palabras, a que no aceptamos ni valoramos nuestra diversidad.

Texto de Análisis 4º Medio

Las consecuencias de la Gran Depresión se hicieron sentir fuertes en Chile; nuestro país, de hecho, fue el más perjudicado por la onda expansiva que desde Wall Street barrió con la economía mundial en octubre del ’29. Las secuelas se reflejaron en la cesantía estructural que la economía chilena arrastró gran parte del siglo XX, en la desigual distribución de la riqueza y en el constante aumento de la brecha social, características que perduran hasta hoy. A partir de 1964, la Democracia Cristiana bajo la conducción de Eduardo Frei Montalva, impulsó desde el Estado una transformación en la estructura económica chilena haciendo eco del enorme descontento existente en gran parte de la población del país; sin embargo, su mezcla de liberalismo y estatismo no fue capaz de responder las demandas de orden social y político que agitaban frecuentemente la convivencia nacional. En 1970, los chilenos confirmaron el fracaso demócrata cristiano y se polarizaron entre quienes preferían una modificación estructural y profunda de la sociedad a través de la acción del Estado (aglutinados en torno a la candidatura de Allende) y los que optaban por un retorno a la ortodoxia liberal practicada por Jorge Alessandri entre 1958 y 1964…por un breve lapso los primeros hicieron prevalecer sus ideas. El gobierno de Allende despertó en una parte de la sociedad chilena un sentimiento de amenaza y temor por los cambios estructurales que estaba introduciendo, los que en la práctica implicaban una alteración severa del orden del poder y la redistribución del ingreso en favor de los sectores populares; esta percepción derivó rápidamente en una actitud de intransigencia y confrontacional que el 11 de septiembre de 1973, y aduciendo la condición de “caos” y “desgobierno” en que había caído la administración allendista, se plasmó en un violento golpe de Estado. El nuevo gobierno, comandado por la Junta Militar, apelando a la unidad nacional comenzó a dar vida a un estado totalitario proscribiendo a los partidos políticos y cerrando el Congreso, limitando las libertades individuales y violando sistemáticamente los Derechos Humanos. En la dictadura militar, Pinochet se convirtió en el elemento más importante de la Junta y su sombra se extendió por todos los rincones del país llegándose a formar grupos de adherentes que exaltaban vehementemente su figura, particularmente entre los sectores ligados al Ejército; de hecho, esta institución se transformó en cabeza de la sociedad chilena


1.Algunas corrientes de análisis sostienen que la dictadura de Pinochet fue de carácter fascista; integrando tus conocimientos sobre los regímenes totalitarios y las conclusiones obtenidas de la lectura del texto ¿estás de acuerdo? ¿Por qué?

2.Se señaló en clases que el fascismo italiano llegó al poder por el temor al cambio social, de acuerdo a lo leído y a tus conocimientos ¿se puede decir que el golpe de Estado de 1973 también resultado del temor al cambio social? Realiza una comparación y fundamenta tu respuesta.

El fascismo y el cambio social

La lucha por la democracia liberal en la Europa occidental durante el periodo de entreguerras se decidió rápidamente en Italia; y el nombre del movimiento que logró el poder en Italia –fascismo- se aplicó a la mayoría de las corrientes hostiles al liberalismo apoyadas por grupos sociales distintos del proletariado industrial.

El fascismo italiano llegó al poder sin programa político alguno, y sus acciones fueron determinadas por las circunstancias que le tocó enfrentar ya que los fascistas aceptaban que el fascismo significaba la dictadura verbal de Benito Mussolini, un antiguo socialista que en 1919 rompió con el Partido Socialista al defender la participación italiana en la guerra.

Mussolini formó ese mismo año el Fasci di Combatimmento, partido de ideología socialista que no logró penetrar entre las clases trabajadoras y que en 1920 se volcó al otro lado del espectro político con su discurso antisocialista.

¿Cómo pudieron el fascismo y Mussolini, sin ideas ni programa, hacerse con el poder en Italia?

La única respuesta posible es que Mussolini y su movimiento fueron el cauce de expresión de fuerzas económicas y sociales poderosas; estas fuerzas provenían de los sectores italianos que temían a la revolución social. La fuerza del fascismo nació del miedo al cambio social, porque en Italia la inflación de la posguerra generó una agitación activa y eficaz de las clases trabajadoras en pro de salarios más elevados en las ciudades y en el campo y porque el exceso de población en este último provocó una lucha de clases en el medio rural. El apoyo al fascismo provenía de aquellos que temían la revolución roja, el bolchevismo, el socialismo y la sociedad sin clases. Este apoyo fue lo suficientemente decidido como para vencer la tibia resistencia de un Estado liberal que temía más a la revolución socialista que a la subversión fascista.

miércoles, 13 de mayo de 2009

AVISO Electivo 3º

Hola, les informo a l@s alumn@s del Electivo de 3º que lamentablemente no he podido encontrar el archivo que debía de publicar esta tarde, así que espero puedan comprender. De todas formas, en los próximos días subiré contenidos de la asignatura.

Saludos a tod@s.

martes, 12 de mayo de 2009

Una pequeña historia...(tod@s la pueden leer)



Esta es la historia de una mujer que trató de cambiar el mundo, por eso quiero compartirla con l@s alumn@s de todos mis cursos...ojalá les guste.
Con cariño y respeto para tod@s.


Hay momentos en las vidas de las personas que pueden cambiar el mundo; pequeños detalles que marcan diferencias entre un antes y un después. A diario no lo notamos, pero nuestras acciones cotidianas, por más simples que sean, son significativas y trascendentes para la sociedad en que vivimos; el sólo hecho de compartir un espacio con millones de personas, nos hace responsables de practicar una convivencia basada en el respeto y en la tolerancia; y más importante, nos otorga el deber de luchar por una sociedad justa, igualitaria y democrática para todos.

Con esas ideas en mente salió de su trabajo el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks. Ese día se sintió orgullosa y digna de ser una mujer afroamericana y decidió hacer valer sus derechos. Por eso al abordar el autobús público de Montgomery, se sentó en uno de los lugares reservados para los blancos y no dudó en permanecer en él cuando el chofer le pidió a gritos que cediera su asiento a un hombre blanco que venía de pie. Como respuesta a su desacato, el chofer la hizo encarcelar. Años después, Rosa confesaría que en el momento en que el chofer abrió sus manos y le gritó que se parara, experimentó un sentimiento de determinación que le calentó el cuerpo como una frazada en una fría noche de invierno. Esa acción transformó la vida a millones de seres humanos que por largos años fueron humillados sólo por tener un color distinto al blanco en la piel.

El 1 de diciembre de 1955 se considera como un hito fundacional en el movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. El caso de Rosa Parks no quedó en el olvido. Su arresto y posterior juicio detonaron en el más grande boicot que el transporte público de Montgomery haya sufrido en su historia. Esta acción de protesta pacífica fue una de las más importantes realizadas contra la segregación racial y permitió a uno de sus organizadores pasar a liderar el movimiento por los Derechos Civiles: el doctor Martin Luther King Jr.

Rosa Parks nació un 4 de febrero 1914 de en la ciudad de Tuskgee, en el sureño y antiguo estado esclavista de Alabama, aunque pronto se mudó a las afueras Montgomery, en el mismo estado. Los estados del Sur, mediante las llamadas leyes de Jim Crow, implementaron una serie de políticas segregacionistas contra la población negra; estas abarcaban todos los aspectos de la vida cotidiana. El transporte público no escapaba a ello, y aunque no existían vehículos exclusivos para blancos o negros, sí las compañías de buses designaban asientos sólo para blancos. A pesar de que la ley no obligaba a los ciudadanos negros a ceder sus asientos a los blancos, los conductores tenían la costumbre de hacer entregar a los negros sus lugares por medio de las amenazas y la violencia. Estas actitudes contaban con la benevolencia de la policía local, que luchaba por mantener la tristemente célebre fama que había tomado Montgomery como una de las ciudades más extremas en sus políticas de segregación racial.

Rosa pasó toda su vida humillada y discriminada por ser negra. Cuando asistía a la escuela debía caminar porque los buses escolares eran sólo para los niños blancos. Algunas noches no podía dormir por el temor a los desfiles del Ku Klux Klan que pasaban frente a su casa. Y su escuela, la Montgomety Industrial School (una escuela sólo para negros), fue incendiada en varias ocasiones por fanáticos racistas. Para ella, y para todos los ciudadanos negros, era imposible ignorar el racismo, era parte de su vida.

Podría parecer que Rosa no tuvo una pizca de suerte; sin embargo, la buena fortuna la hizo conocer a importantes personas que le mostraron el camino de la dignidad. En 1932, Rosa se casó con el barbero Raymond Parker, miembro de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP por sus siglas en inglés), y quién le animó a terminar su educación secundaria. Rosa, así, paso a ser parte del 7% de negros que habían logrado un diploma de graduados. Con el apoyo de su marido, Rosa se unió en 1943 a la NAACP y pocos meses después llegó a trabajar a una base de la fuerza aérea donde la segregación estaba prohibida. Esta experiencia le hizo abrir los ojos y le mostró que las cosas podían ser distintas. Posteriormente, en 1952, fue ama de llaves de la casa del político blanco y liberal Clifford Durss; éste se convirtió en su amigo, y la invitó a participar de los cursos sobre derechos civiles e igualdad racial que él impulsaba en la Highlander Folk. School. En agosto de 1955, Rosa fue golpeada con la noticia del brutal asesinato de Emmett Till por parte de grupos pro supremacía blanca; el 27 de noviembre Rosa Parks habló en una manifestación para protestar contra este crimen y de los también negros George W. Lee y Lamar Smith. Unos días después, se subió al bus y no soporto más la discriminación y realizó la acción de desobediencia civil que le valió ser reconocida por el Congreso estadounidense como la “madre del movimiento por los Derechos Civiles”.

domingo, 10 de mayo de 2009

LA CONQUISTA DE AMÉRICA II

Las Empresas de Conquista

La conquista de América no llevó a cabo con un criterio geográfico determinado. En el mayor de los casos las empresas de conquistas se orientaban hacia zonas que pudieran poseer fuentes de riqueza, principalmente oro y plata. Esta característica fue propiciada por los elementos propios de las huestes indianas. A continuación los observaremos:

En primer lugar debemos señalar que los conquistadores provenían de distintas villas, ciudades y poblados de España y llegaban al nuevo continente con la firme intención de mejorar sus condiciones económicas: buscaban ascender socialmente a través de las riquezas, fama y honor que se conseguían en las empresas conquistadoras.

En segundo lugar debemos considerar la poca disponibilidad de fondos con que los conquistadores contaban para solventar las expediciones de conquista. Los fondos de la corona eran exiguos y no permitían destinar grandes sumas a las huestes indianas, por lo que la mayor parte de las empresas de conquistas fueron de carácter privado. La corona española sólo autorizaba, por medio de sus funcionarios, el inicio de nuevas empresas bajo el compromiso de que los conquistadores sólo recibían sus gratificaciones una vez finalizada la expedición. En algunas ocasiones, en forma muy esporádica, la corona facilitaba caballos y algunas armas, pero no otorgaba fondos para financiar a las empresas.

Las empresas de conquista se organizaban en los centros urbanos ya poblados, y se iniciaban una vez que los capitanes de conquista se aseguraban la existencia de riquezas importantes que retribuyeran la inversión desplegada. El contingente que componía las huestes estaba formado por aquellos que no habían alcanzado suficiente riqueza en las primeras campañas de conquista y por los españoles recién llegados al continente. El capital necesario para financiar las empresas de conquista lo aportaban los capitanes de conquista y a veces era complementada por los esfuerzos de otros soldados.

Una vez reunido el dinero suficiente para armar una expedición, y algunas veces con anterioridad, los capitanes solicitaban las autorizaciones respectivas de las autoridades españolas y podían recibir una capitulación o una autorización. Las capitulaciones implicaban que en forma personal o por medio de representantes, los capitanes de conquistas obtenían los permisos necesarios y convenían el tipo de gratificaciones a repartir, además de cargos políticos y administrativos en los territorios a ser conquistados; todas estas especificaciones se redactaban en un contrato en los que se precisaban los sueldos, títulos, grados que se obtendrían. Las autorizaciones, por otro lado, correspondían a permisos extendidos por los capitanes en territorio americano a otros exploradores de menor rango.

Los capitanes de conquista aspiraban a ganar cargos de importancia en los aparatos administrativos de los nuevos territorios, como por ejemplo el de gobernador y otros similares. En algunas ocasiones podían obtener, como recompensa por los servicios prestados a la Corona, títulos nobiliarios.

Las encomiendas y las mercedes de tierra

Los capitanes de conquista y los soldados de las huestes indianas podían obtener, además, encomiendas de pobladores autóctonos y mercedes de tierra. Las encomiendas o repartimientos consistían en un grupo de indios que quedaban a cargo de un conquistador, al que se denominaba encomendero; los encomenderos tenían la obligación de asegurar el bienestar de los encomendados y colaborar en su evangelización. Los indios, en su condición de súbditos de la corona española, debían tributar al rey, sin embargo, uno de los privilegios obtenidos por los conquistadores en las capitulaciones implicaba la cesión de los tributos indígenas a ellos.

Las mercedes de tierra eran lo que su nombre señala: enormes secciones de tierra que se entregaban en propiedad a los conquistadores para que los indígenas encomendados las trabajaran y pudieran pagar sus impuestos. Las mercedes de tierra y las encomiendas se entregaban en forma conjunta y sus tamaños variaban de acuerdo a las características de cada territorio.

LA CONQUISTA DE AMÉRICA

La Expansión Europea

Una serie de hechos pertenecientes a la historia de las sociedades europeas, acaecidos entre fines del siglo XV y comienzos del XVI, posibilitaron que los nacientes estados europeos se lanzaran a la conquista y explotación de un continente desconocido para ellos. Estos son los siguientes:

La Formación de los Estados Modernos y el Absolutismo

Durante el siglo XV se iniciaron en Europa una serie de procesos políticos que acabaron con el antiguo orden feudal. El principal de ellos es la consolidación de la unidad territorial de los poderes que agrupaban bajo su control a una gran cantidad de población con una misma procedencia cultural. De esta forma nacen los estados modernos, que eran liderados por reyes que concentraban grandes cuotas de poder sobre el territorio y que organizaron enormes aparatos burocráticos para administrar los tributos de la población.

La Formación de los Ejércitos Nacionales

Para afianzar la autoridad real en todo el territorio nacional, los reyes debieron formar y financiar ejércitos profesionales que les permitieran ejercer un dominio efectivo sobre la población, defender el territorio de enemigos extranjeros y participar en campañas de conquista sobre otros estados.

El Desarrollo del Capitalismo y la Burguesía

Los contactos comerciales desarrollados por los distintos estados y ciudades europeas con Oriente, posibilitaron el surgimiento de un nuevo grupo social: la burguesía comercial. El auge del comercio también permitió la acumulación de grandes cantidades de capital que tuvo como efecto la dinamización de las actividades económicas. La riqueza de la burguesía fue aprovechada por los monarcas para aliarse con este nuevo actor social, y poder financiar los ejércitos reales.

Cambios Culturales

De forma contemporánea al surgimiento de los estados modernos, el Renacimiento provocó un gran cambio en las sociedades europeas, las que abandonaron la visión teocéntrica que predominaba en la Edad Media y desarrollaron una cultura basada en el humanismo e influenciada por los clásicos helenos y latinos.

La interacción de los factores descritos permitió que los europeos iniciaran un proceso de expansión geográfica, motivado en un principio por el comercio con Oriente a través del mar Mediterráneo; sin embargo, este fue interrumpido por el Imperio Otomano en el año 1453. Esta situación obligó a los europeos a buscar nuevas rutas para llegar a Oriente y poder adquirir productos muy apetecidos en Europa como las especias. La ruta más recorrida fue la de la costa atlántica del continente africano.

Portugal

Portugal fue el estado que más se destacó en la competencia por llegar a Oriente, en particular por su privilegiada ubicación geográfica en la Península Ibérica. Su mayor impulsor fue el príncipe Enrique el Navegante, quién en 1443 creo una academia naval en Sagres, en donde reunió a navegantes, matemáticos, geógrafos y astrónomos. Los portugueses armaron una serie de expediciones marítimas de las cuales las más provechosas fueron las encabezadas por Bartolomé Díaz en 1488, y que alcanzó el Cabo de Buena Esperaza; y por Vasco de Gama, en 1498, que logró llegar finalmente a la India.

España

A pesar de que en los momentos que las expediciones portuguesas bordeaban África, España se hallaba inmersa en plena Guerra de Reconquista, la que se llevaba a cabo para expulsar a los moros de territorio español. Sin embargo ese conflicto finalizó el año 1492, el mismo en que la Corona española decide apoyar el proyecto de exploración marítima presentado por el genovés Cristóbal Colón: este proponía llegar a Oriente navegando en sentido oeste-este. En abril de 1492, Colón y los Reyes Católicos firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, un acuerdo en el que estipulaban las condiciones del viaje de Colón; en ellas el navegante italiano obtuvo los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras conquistadas. El proyecto de Colón resultó exitoso y el 12 de octubre de 1492 llegó a tierra americana.

La Bula Inter Caetera y el Tratado de Tordesillas

Debido al éxito de la empresa de Colón, la corona española manifestó su intención de incorporar bajo su soberanía a los territorios recién descubiertos y solicitó al Papa Alejandro VI, quién en el año 1493 extendió la Bula Inter Caetera otorgando el continente americano a las coronas de Espala y Portugal. España recibió los territorios que se ubicaban a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Portugal recibió los territorios ubicados al oriente de esta demarcación.

Antes los reclamos de la corona portuguesa, que se sintió perjudicada, el Papa rectificó los acuerdos de la Bula Inter Caetera y dictó el Tratado de Tordesillas, el que trasladó 270 leguas al oeste la anterior demarcación.